Intenté seguir su ritmo, separando los labios obedientemente mientras presionaba el plátano contra mi lengua, empujándolo lentamente más profundo. Mi respiración se entrecortó cuando lo movió hacia adelante y hacia atrás, provocándome, probándome, observando cada reacción con esos ojos afilados e implacables.
Mis mejillas ardían de humillación, pero había algo más, algo pecaminoso enroscándose bajo en mi estómago.
Su voz era suave pero dominante cuando me murmuró, su mirada tan fija en mis labi