Mara
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En el momento en que soltó mi rostro y se dio la vuelta, algo dentro de mí se rompió.
Me quedé allí congelada, mirando su amplia espalda subir y bajar como si una tormenta silenciosa rugiera bajo su piel. No dijo nada. Ni una palabra. Sin explicación. Solo silencio. Y de alguna manera, eso dolió más que si me hubiera gritado.
Tragué con fuerza y miré hacia otro lado, obligándome a respirar.
¿Qué demonios fue eso? Un minuto me mira como si le perteneciera, y al siguiente se aleja como s