Mara
Estábamos tan cerca que apenas podía pensar.
Su mano de repente rozaba la mía, lentamente, y no supe quién se inclinó primero. Tal vez fuimos los dos. Tal vez no importaba. Sus labios tocaron los míos como si fuera lo más natural del mundo, y lo dejé pasar. Dejé que todo pasara.
El beso empezó suave. Cuidadoso. Como si estuviera pidiendo, no tomando. Pero eso no duró.
Su agarre se tensó alrededor de mi cintura y podía sentirlo jalándome como si no pudiera evitarlo. Mis dedos se curvaron en