Leandro.
Debo admitir que he pasado una de las peores noches de mi vida, y jamás pensé que sería por no poder tocar a Liah, en toda la noche. Solo me dijo: “que pases buena noche” y se fue a trabajar a ese rincón de la terraza que le gusta tanto.
Mujeres, ¿cómo un estúpido comentario la hizo enojarse tanto? Solo dije que la otra víbora se iba a poner triste, y ya; eso fue la bomba para arruinarme la noche, pero espero que este rico desayuno la contente, aunque sea un poco.
—Hule muy bien. —Le e