Me siento en el sofá que hay en la habitación que durante dos semanas fue mi compañera, veo cómo Paolo camina de un lado a otro mirando la ecografía.
- ¿De cuánto estás? - pregunta serio sin mirarme.
- 7 semanas.
- Ya veo. - Sigue mirando la ecografía y caminando de un lugar a otro, lo que logra desesperarme.
- Mira, Paolo, tú no estás obligado a nada con estos bebés. Si no los quieres, está bien, yo los cuidaré sola. Puedo hacerlo, con o sin ti. - Ahora este despega su mirada del papel y me