Sentía la rabia recorrer todo mi cuerpo; este me temblaba y lágrimas salían a montones.
- Puedo explicarlo -dice Paolo tratando de llegar a mí.
- ¡¿Cómo m****a lo vas a explicar?! Eres un maldito desgraciado -este se acerca a mí y trata de tocarme, pero yo me alejo.
- Ni se te ocurra, Lombardi.
- Mía, déjame explicarte cómo fueron las cosas.
- ¿Explicarme qué?! ¡Te acostaste con esa mujer y para colmo le dijiste que estaba embarazada de dos bastardos! -la cara de Paolo se desfigura cuando digo e