Adoratta
El peligro acecha, se controlarlo, pero me falta un brazo…
—Ella no va a matarme. O, ¿sí? —la expresión de él me corrobora que, sí.
—Milena es astuta, tiene una visión muy calmada de la venganza —se levanta, me da una medicación que se encuentra al lado en la mesita junto a un vaso con agua. Se coloca y ajusta el chaleco, el arnés con las pistolas ya preparadas y luego la chaqueta. Eso me distrae —. También sabe disparar — sube mi rostro para que lo vea de frente —y, eso para mi basta.