Scarlet sonrió apretando sus labios, no supe interpretar esa sonrisa. Levantó sus manos al aire exasperada y observándome fijamente, nada asustaba a esa serpiente venenosa.
―No creo que sea necesario armar todo este espectáculo con tus escoltas, será mejor que les ordenes que no me toquen o los demandaré.
Que maldita desfachatez de su parte exigir aquello, y para colmo burlarse de la situación. Maldita mujer del infierno. La odiaba con todas mis fuerzas, ¿cómo pude imaginarla en mi futuro? Era