Fiorella se maquilló en la camioneta de camino a la iglesia quedando más hermosa de lo que era. Su pulso ni siquiera temblaba cuando aplicó los cosméticos sobre su rostro angelical meticulosamente, sonreí viéndola, admirándola.
―Si continúas mirándome fijamente voy a perder concentración y serás el único culpable de que el rímel se corra feamente por mi ojo ―acotó sonriente viéndose en el pequeño espejo que sostenía con una mano, con la otra maniobraba con un pincel supuse del rímel. Le besé un