Antes de que incendiara el hotel en el que me hospedaba o en el peor de los casos, asesinara a alguno de sus empleados, decidí salir a tomar unos tragos, a despejar la mente, a sacar tanta porquería que estaba maquinando en aquellos momentos. Sentía que iba a explotar en cualquier instante y eso, eso sería grave.
En aquel entonces me encontraba de nuevo sin rumbo, perdido, dentro de un laberinto interminable.
Tom, insistía en que pasara algunos días con él y su familia, pero no era buena i