Llegaron a la sala, Felipe y Anne tuvieron que separarse, pues él debía estar en un asiento especial junto a su abogado.
Ella le brindó una mirada dulce, y Felipe caminó hasta ahí.
Estaba al lado de su abogado, fingió todo el tiempo una tranquilidad que no tenía, pero que debía tener.
Ni Leonel, ni Ana estuvieron ahí, era lo mejor, para que no consideraran algún tipo de favoritismo.
Sin embargo, estaban al pendiente.
El primer testigo de Sarah subió al estrado, un hombre que afirmó que hace unos