Cuando Anne volvió a la habitación, encontró a Felipe en la bañera, ella lo miró, sonrió, se desnudó y caminó hacia él, se metió en la tina, y él no pudo evitar mirarla con ojos llenos de deseo, se sentó delante de él, sintiendo sus suaves caricias.
—¿Por qué tardaste tanto?
—Matías no podía dormir, pero se ha quedado rendido.
Felipe besó su cuello, y masajeó su cabello.
—Te amo, Anne, te amo tanto, podría faltarme todo en la vida, pero, que nunca me faltes tú y mi bebé, ella se giró a él y