Aaron y Lana fueron a su alcoba. Lana miraba por la ventana como la inclemente tormenta no dejaba de azotar.
Aaron tomó su mano y la atrajo a él, necesitaba que ella le dijera toda la verdad, necesitaba confiar en ella con toda su alma.
—¿Por qué bajaste? —preguntó con duda, y temor.
—Por Larissa, la vi salir, la viste como entró, estaba empleada de lluvia, está triste, mal. Aaron, déjame ir con mi hermano, necesito saber que él está bien, necesito verlo.
Aaron bajó la mirada, él sabía que A