—Lana…
Ella se giró a mirar a Aaron, notó que él alzó la mano, era como si la buscara en el aire, ella tomó su mano para que pudiera encontrarla, y de pronto sintió como él dejó su mano y tocó su rostro, acunándolo con suavidad, estaban muy cerca, ella de cuclillas frente a él y Aaron sentado sobre el sofá, acercándose como para reducir la distancia
—No te creo nada.
—¡¿Qué?! —exclamó ella confusa
—No creo que ames a ese hombre, solo me lo dices por despecho, porque la presencia de Lilian te