Terry encontró a Mauro, y juntos caminaron alejándose
—Dame mi dinero —dijo Mauro
Terry sacó un fajo de billetes y se lo dio, Mauro estaba por irse, pero Terry lo tomó del cuello, de nuevo arrinconándolo contra la pared, tenía la mirada amenazante y rabiosa.
—Escucha, tengo más dinero, te daré mucho, pero debes estar de mi parte, si tu hermanita no se va hoy conmigo, iremos por ella después, ¿Has entendido?
Mauro asintió.
—Ya te lo dije que sí, haré lo que sea por dinero.
Terry lo soltó.