Lana llegó hasta la casa de su infancia, llegar hasta ahí fue un suplicio, a cada rato un mareo la envolvía, pero ahora estaba mejor, tocó la puerta y su madre Doria, fue la que abrió la puerta
—¿Qué quieres aquí con esa maleta?
Lana le miró con algo de rabia, odiaba tener que volver, pero, ciertamente, no tenía a donde ir
—No tengo a donde ir.
—¿Así qué lo lograste? ¿Verdad? Hiciste que el gran CEO Aaron Greene te echara de su lado —Doria salió de casa, la miró con rabia y de pronto, sin de