Ya comenzaba a oscurecer, cuando Larissa observó que Archi se iba, salió corriendo detrás de él
—¡Archibald!
Él se detuvo al escuchar su nombre en la voz de esa chica, no pudo evitar mirarla bien
—Hola, señorita, ya estaba por irme.
—Parece que te has quedado más tiempo de lo usual.
—Bueno, es el primer día, claro que trato de quedar bien.
Ella sonrió
—Quería volver a agradecerte, me ayudaste mucho aquel día, cuando me salvaste, por eso, toma —Larissa le dio aquella pulsera, él la observó