Aaron Greene estaba sentado sobre su silla, delante de él estaba el abogado y Damiana, mirándolo con ojos severos
—¿Y bien? ¿Ya me darás lo que por derecho me corresponde? —exclamó Damiana
Aaron tenía sus lentes oscuros, y solo esbozó una sonrisa burlona
—Abogado, permítame hablar con mi hermana, y luego de hacerlo, negociaremos sobre la entrega de la herencia.
El abogado y Damiana se miraron fijamente, luego ella asintió, y el hombre salió, dejándolos a solas.
Damiana se sentó con un porte