El viaje hasta la casa de su padre fue silencioso. Valeska observaba el paisaje a través de la ventana del auto, pero su mente estaba demasiado nublada como para prestar atención a los detalles.
Desde el momento en que decidió marcharse, cada segundo parecía haberse ralentizado, atrapándola en una burbuja de confusión y dolor. No sabía si había tomado la mejor decisión, pero sí tenía claro que quedarse junto a Lisandro habría sido insoportable.
La traición de Theo la había destrozado una vez, y