Oliver no tardó en notar que el hombre al que seguía no tenía ni el más mínimo sentido de precaución. Caminaba con seguridad, sin mirar atrás ni cambiar de ritmo, como si creyera que su presencia pasaba desapercibida entre las sombras.
Esa confianza no era la de alguien acostumbrado a esconderse, sino la de un tipo que jamás se ha sentido observado, que cree tener el mundo bajo control… o que no imagina estar metido en algo turbio.
Lo siguió a distancia, manteniéndose tras farolas apagadas, aut