El suave pitido de la máquina de monitoreo era el único sonido que rompía el silencio en la habitación.
Valeska observó el rostro de su madre con una mezcla de alivio y ansiedad. Había esperado este momento durante tanto tiempo, y ahora que finalmente estaba aquí, una parte de ella se sentía como una niña pequeña que solo quería abrazarla y llorar hasta quedarse sin fuerzas.
—Mamá… —Su voz tembló, reflejando el torbellino de emociones que la atravesaba.
Su madre, Rosmery, parpadeó lentamente, a