Al ver que Mateo y Lucía se separaban en malos términos, Jorge sonrió con satisfacción. Parecía que ciertas tácticas ya no funcionaban. Aunque ahora estuvieran peleados, en el pasado habían sido buenos amigos.
Jorge conocía bien las estrategias de Mateo para reconciliarse: regalos, una disculpa fácil, unas palabras dulces. Pero ahora, para su fortuna, Lucía ya no caía en eso.
— ¿Está contento, don Jorge? — preguntó Sofía de repente, con un tono inocente.
— Por supuesto — respondió él.
— ¿Es porq