Daniel hizo un gesto con la mano:
—No hay prisa.
Era solo una chaqueta, tenía más en su armario.
—Vine a buscar algo de ropa para cambiarme. Tengo que volver pronto al laboratorio.
Hablaba con voz nasal y llevaba mascarilla. Era evidente que tenía un fuerte resfriado.
—Espera un momento —dijo Lucía.
Entró en la casa y regresó con un termo en la mano.
—Es un caldo de jengibre que preparé ayer. Asegúrate de tomarlo caliente.
Al oír la palabra "jengibre", Daniel frunció ligeramente el ceño, pero Lu