Lo que vio fue a Daniel y Jorge sentados en el suelo del pabellón expuesto al viento, con Lucía entre ellos.
Jorge tenía los ojos entrecerrados y la cabeza ligeramente inclinada. Desde el ángulo de Mateo, parecía estar apoyado directamente en el hombro de Lucía.
Daniel también tenía los ojos cerrados, aunque su postura era más contenida que la de Jorge, sosteniendo su cabeza con una mano, pero con el hombro pegado al de Lucía.
No se trataba de aprovecharse, sino de proporcionar apoyo a Lucía mie