Carlos suspiró resignado.
—Todavía tenemos bastante tiempo, ¿qué tal si buscamos algunas plantas raras? —sugirió Lucía.
¿Quién no querría obtener la puntuación máxima?
—¡Sí, claro! En realidad, no me importa si sacamos 100 o solo 80, lo principal es divertirme con ustedes —respondió Talia con entusiasmo.
Los tres descansaron brevemente antes de partir nuevamente. No existía una lista definida de plantas raras; era como una pregunta abierta: cualquier planta reconocida como poco común sería válid