Ana pronunció cada palabra lentamente: —Uno cuida de sus propios hijos. Prefiero renunciar a esos honores vacíos antes que dejar que quienes los lastimaron se beneficien. Ya está, no firmé esta vez y no firmaré en el futuro. La universidad mejor que se prepare mentalmente, para no sorprenderse como hoy.
Ángel se resignó. Ya podía prever que los futuros logros académicos de Lucía y su grupo tampoco tendrían nada que ver con ellos.
Javier, viendo su rostro lívido, preguntó cautelosamente: —¿Y bien