Daniel se fue y Lisa perdió todo interés en quedarse.
—Me voy a casa —anunció antes de marcharse, dejando a Boris plantado.
Boris se quedó perplejo, abrió la boca queriendo alcanzarla para preguntarle qué sucedía y ofrecerse a acompañarla. Pero recordó que como representante de los tutores, tenía otras obligaciones esta noche y no podía irse. Ella podía marcharse cuando quisiera, con total libertad, pero él no.
Boris suspiró involuntariamente. A pesar de ser novios, siempre sentía que Lisa estab