—¿Lisa? —Boris la llamó dos veces sin obtener respuesta.
Finalmente tuvo que tocarle el hombro para que reaccionara.
—¿Qué decías?
—Te preguntaba qué estabas mirando.
—Nada —Lisa apartó la mano de Boris de su hombro—. Necesito hablar con el profesor Medina.
Y sin más, corrió tras Daniel.
Boris miró su mano vacía y la silueta apresurada de Lisa, frunciendo el ceño confundido. Nunca imaginó que ella estaría interesada en este tipo de eventos sociales. Como ella quería venir, él se había ofrecido a