¡PLAF! La mirada de Lucía era glacial. Tras la bofetada, se hizo un silencio sepulcral.
Hasta Carmen se quedó atónita:
—Tú... ¿me has pegado? ¡¿Te has atrevido a pegarme?!
—¿Por qué no iba a atreverme? Tú empezaste con los insultos, yo solo defiendo mi honor. Esto es una universidad, no tu casa. Puedes actuar como una princesa malcriada si quieres, pero no tengo ninguna obligación de tolerarlo.
Así que su amabilidad del pasado... ¿ella la veía como "adulación"?
Qué irónico...
Yulia, con mirada s