Cuando Lucía estudiaba, su lugar favorito era el puesto de comida india en el segundo piso. La señora de cara redonda que servía siempre sonreía amablemente, le decía unas palabras y le daba una cucharada extra de carne.
Desde lejos, Lucía vio el puesto familiar. Tres años después de graduarse, no estaba segura si la señora la recordaría.
Lucía hizo fila y se acercó. La señora estaba ocupada sirviendo y no dijo nada, pero al sentir el peso de la cucharada que le servía, Lucía sonrió:
—Gracias, s