Lucía comentó: —Deberíamos solicitar nuestro propio laboratorio.
Talia y Carlos quedaron atónitos.
¡¿Era posible hacer algo así?!
—¿No crees que Ana podría... tener alguna objeción?
—Estás subestimando la mentalidad abierta de la profesora —Lucía soltó una risita—. De hecho, fue ella quien lo sugirió.
Sin perder tiempo, ese mismo día Carlos envió la solicitud a través del sistema académico. La página indicaba que recibirían una respuesta en tres días.
Sin embargo, cuando pasó el plazo, la respue