Enrique entró en pánico.
—¿Qué... qué estás haciendo? ¡¿Quieres que te denuncie por violar mis derechos de imagen?!
—Estamos en un lugar público y tengo derecho a documentar. Denúnciame si quieres, solo soy una ciudadana consciente, gracias —respondió Talia con calma.
—Ustedes... ustedes... —Enrique estaba tan furioso que parecía una rana a punto de explotar.
Al ver que Talia realmente estaba grabando con su teléfono, Yulia frunció el ceño —Enrique, ¿estás enfermo o qué?
Enrique quedó atónito.
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