Daniel rápidamente dedujo su identidad por la edad y el aspecto de los dos. Con una sonrisa, se acercó y saludó: —Señora, señor, buenas tardes. Me llamo Daniel, soy vecino de Lucía.
Lucía reaccionó de inmediato y procedió a presentarlos: —Papá, mamá, él es el profesor Medina, quien me prestó el laboratorio.
Sergio cayó en cuenta: —No imaginé que el profesor fuera tan joven. Realmente es muy prometedor.
Carolina también se sorprendió un poco y, reaccionando, sonrió: —Gracias, profesor, por cuidar