Sergio asintió rápidamente: —Claro, claro, nos vemos luego.
Daniel saludó sutilmente con la cabeza y se marchó.
Al entrar en casa, Lucía se apresuró a dejar el equipaje. Carolina y Sergio comenzaron a examinar el lugar donde vivía su hija.
Era un apartamento de dos habitaciones y una sala, ni grande ni pequeño. Aunque el diseño básico y la estructura se veían antiguos, la decoración interior estaba muy cuidada. El sofá, los armarios y los electrodomésticos eran nuevos. Algunos defectos inevitabl