—¿Mmm?—Mateo arqueó una ceja.
—¿Te atreves a registrar mi huella digital?—Sofía señaló la cerradura de la puerta principal, haciendo un puchero como un cachorro herido. —He esperado en la puerta varias veces. Mira, en mis manos, mis piernas, una, dos, tres... tantas picaduras. ¿Tienes corazón para verme sufrir así la próxima vez?
Mateo:
—No, no lo tengo.
—¡Sí!—, Sofía saltó de alegría. —En realidad, lo hice a propósito. Quería que registraras mi huella para poder venir a verte abiertamente en e