La visita inesperada resultó ser su antigua compañera de cuarto.
—Sofía, ¿cómo es que adelgazaste tanto? —María le tomó la mano, que estaba helada.
—Escuché que después de un aborto hay que guardar reposo, si no pueden quedar secuelas, así que por favor...
Al escuchar "aborto", la mirada de Sofía se volvió cortante: —¿De quién hablas?
María se quedó paralizada.
—¡La del aborto serás tú! ¡Yo estoy perfectamente bien! ¡No me pasa nada!
—Sofía, tú...
—¿Viniste a burlarte de mí? ¡Ni lo sueñes! —Sofí