Aunque habían puesto la alarma a las siete, Sofía no lograba levantarse. Al final, cuando ya casi llegaban tarde, las dos salieron corriendo.
—¿Qué piso? —preguntó Lucía, mirándola.
—Segundo piso.
Respondió Sofía, mordiéndose el labio en secreto, contrastando con la calma de Lucía. Las dos salieron del ascensor juntas. Y se dio cuenta de algo al ver los materiales de estudio en las manos de Lucía, y su expresión se volvió extraña.
—¿Tú también vienes a la biblioteca a repasar? No me digas que te