Ella había cambiado, y naturalmente las cosas de antes ya no estaban a su altura.
—Estas cosas... revisen si hay algo que les pueda servir. Si quieren algo, llévenlo. Si no, por favor ayúdenme a tirarlo —dijo.
—¿Qué? ¿No vas a quedarte con nada?
—No.
Sus compañeras de cuarto suspiraron resignadas.
Sofía fue a los dormitorios, no tomó nada, y al salir del campus llamó directamente al chofer para que viniera a recogerla.
Bajo las miradas sorprendidas, admiradas, envidiosas y especulativas de los d