Lucía se mostró algo avergonzada: —No hay nada especial que contar...
Durante los seis años que estuvo con Mateo, pasó los primeros dos en la universidad, y los otros cuatro confinada en la villa, donde sus días giraban únicamente alrededor de él, temporada tras temporada.
Aunque el hombre la había encerrado en una jaula tejida con amor, durante esos años de encierro, Lucía no permaneció inactiva.
Además de atender las necesidades diarias de Mateo, leía, estudiaba por su cuenta y cultivaba consc