Después de almorzar, Paula compró entradas para un espectáculo de animales y arrastró entusiasmada a Lucía para ver a los delfines. Atravesando la multitud, llegaron al anfiteatro en la zona suroeste. El aire acondicionado adentro era un alivio comparado con el calor sofocante de afuera.
A Lucía no le entusiasmaban mucho estos shows, pero Paula adoraba a los delfines. Durante la interacción con el público, le pasó la cámara a Lucía para que le tomara fotos. Contagiada por la alegría de Paula, Lu