—Lo que quiero decir es muy simple —explicó Yessica con tono maternal—. Nosotras las mujeres, por más difícil que sea, no podemos tomar atajos. Hay que ir paso a paso, con los pies en la tierra. Los caminos fáciles no son la solución, ¡y menos dejarse llevar por la suerte!
—Tienes razón —asintió Lucía.
—¿Estás de acuerdo, verdad? —preguntó Yessica, con una expresión de "aún hay esperanza".
—Por supuesto.
—Bien, eso me tranquiliza —dijo aliviada—. Deberías cancelar lo de la mansión cuanto antes.