Lucía sonrió con picardía mientras defendía su punto de vista: —¿Cómo que no? Mira, ahora sí se parece muchísimo.
Agitó la figurita en el aire, haciendo que Daniel soltara una risita. —Bueno, ahora ya no tanto —comentó él.
Al final, Daniel aceptó el regalo y le dio las gracias.
—De nada... ya está verde el semáforo —respondió Lucía.
...
Ya era la madrugada cuando llegó a casa. Antes de salir de viaje, Lucía había dejado todo impecable, e incluso había contratado una señora de limpieza antes de r