Miranda negó con la cabeza una y otra vez.
Su respiración comenzó a acelerarse mientras observaba al médico como si acabara de escuchar algo imposible.
—¡No...! —murmuró con la voz temblorosa—. No puede ser...
Instintivamente llevó una mano a su vientre.
Sus dedos temblaban.
—Yo... ¿embarazada?
El médico le dedicó una mirada serena y comprensiva. Estaba acostumbrado a que muchas mujeres reaccionaran con incredulidad cuando recibían una noticia semejante, especialmente después de atravesar una si