Miranda salió de la farmacia con el corazón latiendo con fuerza. Apretó el bolso contra su pecho y respiró profundamente antes de dirigirse hacia su automóvil.
El pequeño paquete que acababa de comprar parecía pesar toneladas dentro de su bolso, no por su tamaño, sino por todo lo que significaba.
Subió al vehículo, cerró la puerta y apoyó ambas manos sobre el volante durante unos segundos.
Necesitaba tranquilizarse.
Después de la discusión con Joaquín aquella mañana, solo deseaba regresar a cas