Miranda no dudó en cambiar el rumbo.
En cuanto Clara le dijo que estaba en la capital y que la necesitaba con urgencia, no pensó en el divorcio ni en los documentos que la esperaban en el bufete de abogados.
Solo pensó en su hermana.
Durante el camino al hospital, intentó llamarla varias veces, pero Clara no respondió.
Eso aumentó su preocupación.
Algo grave debía haber ocurrido.
Cuando finalmente llegó al hospital, caminó apresuradamente por los pasillos hasta encontrarla.
Clara estaba sentada