Joaquín solo sonrió.
Miranda esperaba que discutiera, que intentara convencerla nuevamente o que se negara a aceptar su decisión, pero él permaneció tranquilo.
—¿Me harías sufrir así? —preguntó con suavidad—. ¿O harías sufrir a las niñas solamente por despecho?
Miranda retrocedió un paso y negó rápidamente con la cabeza.
—Jamás haría algo así.
Joaquín la observó durante unos segundos.
—Lo sé.
Aquella respuesta la sorprendió.
—No quiero hacerte daño, Joaquín.
—Entonces no lo hagas.
Miranda bajó l