**ÚRSULA**
Un mes. Treinta días, entrando por las mismas puertas corredizas de acero frío, oyendo el susurro monótono de las ruedas de las camillas y el eco amortiguado de las conversaciones en los pasillos del hospital. Treinta días respirando el mismo aire cargado de desinfectante, viendo las mismas caras cansadas y preocupadas de los médicos, arrugas grabadas por la responsabilidad y la impotencia.
Un mes entero observando a mi padre, un gigante ahora reducido a una figura frágil y pálida, a