**KLAUS**
Lo había logrado. Imposible, quizás, hasta hace apenas un mes, pero irrefutablemente cierto ahora. Las empresas de Diego Meyer, el imperio cuidadosamente tejido con hilos de ambición y acero a lo largo de décadas de implacable trabajo, ahora estaban bajo mi control absoluto. Cada pieza, cada activo, cada contrato, cada cuenta bancaria… todo, meticulosamente transferido y legalmente asegurado.
Me senté en la silla de cuero que alguna vez le perteneció, sintiendo el peso del poder ances