**KLAUS**
Salí de la casa como un animal enjaulado que acaba de oler sangre. Ella no respondía a su celular. Maldije varias veces. La tranquilidad con la que había entrado se había esfumado. La noche era un puñal abierto, y cada minuto que pasaba sin saber de Úrsula se sentía como una amenaza directa. La calma era una máscara que ya no podía sostener.
Saqué mi teléfono y marqué al chofer. La voz del hombre respondió con rapidez, pero no tardó en temblar bajo el peso de mis palabras.
—¿A qué hor