Capítulo 22. En el aeropuerto
—Emily, ha llegado el momento de despedirnos, por favor no dejes que nadie se aproveche de ti y disfruta de la vida.
Bajé la mirada al suelo, intentando ocultar las lágrimas que comenzaban a brotar de mis ojos.
—Emily...
Su voz temblaba, y cuando levanté la vista, vi que tenía los ojos cerrados, como si también luchara contra sus propios demonios. Puse una mano temblorosa en su pecho, sintiendo el latido acelerado de su corazón.
—Estoy bien, no te preocupes por mí —acorté la poca distancia